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INTRODUCCIÓN A LOS MENSAJES
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| La vidente Ida Peerdeman orando delante
de la imagen de la Señora de todos los Pueblos |
Los mensajes se pueden dividir en tres partes:
En los primeros veinticinco mensajes (1945-1950), la Señora muestra
sobre todo un impresionante panorama del mundo y de la Iglesia en la segunda
mitad del siglo XX.
El 1º de noviembre de 1950 el Papa Pío XII proclamó el
dogma de la Asunción de María. Los mensajes toman entonces
un nuevo giro. Gradualmente se revela la plenitud del mensaje que Ella nos
trae, como Señora de todos los Pueblos, y se despliega el gran plan
con el que desea salvar al mundo. En ellos nos da su oración y su
imagen, y la Señora habla ampliamente del último dogma mariano,
el de María Corredentora, Medianera y Abogada.
A partir del 31 de mayo de 1954 la Señora se aparece cada año
el 31 de mayo. En una grandiosa visión la Señora se dirige
a los pueblos y se despide con un adiós celestial. |
LOS PRIMEROS 25 MENSAJES (1945-1950)
Los primeros 25 mensajes, dados en los años 1945-1950, no siempre
son fáciles de entender. Al principio, el significado de algunas
palabras e imágenes no era muy claro. En una época en que
nadie sospechaba las fuertes tormentas que se habrían de desatar
sobre la Iglesia y el mundo, la Señora avisa de la amenaza que le
espera a la humanidad. Esto resulta aún más curioso ahora,
muchos años más tarde, cuando tantas de aquellas imágenes
se nos han vuelto familiares y muchas de las predicciones ya se han cumplido.
Por ejemplo, la constitución del estado de Israel (Mensaje n. 2),
la guerra fría (Mensaje n. 23), guerra económica, boicoteo,
crisis monetaria (Mensaje n. 14), la llegada a la Luna (Mensaje n. 7), la
guerra en los Balcanes, la caída del Comunismo (Mensaje n. 5), la
guerra bacteriológica (Mensaje n. 17). Con razón la Señora
ha dicho: «Saldrá a la luz
con el transcurso de los años» (Mensaje n. 19) y «Los
signos están contenidos en mis palabras» (Mensaje n.
49).
Lentamente parece que se va retirando el velo de la revelación. Eso
se nota aún más claramente en muchas de las advertencias que
la Señora hace a la Iglesia. En un tiempo en que aún nada
parecía indicar una crisis en la Iglesia, la Señora advierte
repetidas veces que se vive la fe de forma superficial y exhorta a cambios
fundamentales (Mensajes n. 4, 5 y 7). Ella muestra la Iglesia, sobre la
cual se van adensando nubarrones.
No obstante ser de optimismo el tiempo de la reconstrucción, tras
las destrucciones de la segunda guerra mundial, la Señora nos muestra
por el contrario un mundo arrastrado hacia el abismo y en peligro de autodestruirse.
Desastres y guerras son el resultado de una herida de la humanidad, que
arrollada por una confusión espiritual, ya no reconoce a su Creador.
Continuamente la Señora indica la Cruz; el camino de Jesucristo,
el camino del Amor, de la Verdad y de la Justicia. No habrá Paz hasta
que la Cruz no sea verdaderamente plantada en medio del mundo y todos vuelvan
la mirada a ella, como al centro de la creación. La Señora
promete ayudar al mundo y anuncia un nuevo espíritu, una paloma blanca
que derramará sus rayos sobre el mundo. «Yo
pongo el pie sobre el mundo. Yo los ayudaré y los conduciré
hasta la meta, pero tienen que escuchar» (Mensaje n. 5). |
LOS MENSAJES DE 1950-1954
Sólo en el mensaje dado después
de la proclamación del dogma de la Asunción de María, el
1º de noviembre de 1950, Ella se da por primera vez el título de
“la Señora de todos los Pueblos”. Al año siguiente,
en 1951, la Señora dicta la oración y da las indicaciones de su
imagen. Entonces es cuando empieza a hablar también del último
dogma mariano, el de María Corredentora, Medianera y Abogada.
El primer y más importante mandamiento
En muchos mensajes la Señora se dirige
a la Iglesia y a los cristianos. Continuamente los exhorta al gran mandamiento
del Amor. Tan sólo el Amor puede salvar a este mundo tan confundido.
Ella dice: «El primer y más
importante mandamiento para los hombres es el Amor. El que tiene amor adorará
a su Señor y Maestro en su Creación; eso significa que verá
la grandeza de su Creación, incluido el Sacrificio. El que tiene amor
hará a los demás todo lo que le gustaría que le hiciesen
a él. El amor es el primer y más importante mandamiento que Cristo
ha dado» (Mensaje n. 35).
La Señora exhorta a todos los cristianos a ser amplios y tolerantes y
repetidas veces invita a la unidad.
LOS MENSAJES DE 1954-1959
En estos últimos mensajes, todos los cuales
fueron dados el 31 de mayo, vemos a la Señora en toda su gloria. Ella
habla a los pueblos de la tierra de manera penetrante y muestra a la humanidad
el camino que debe seguir. Esta serie de mensajes concluye con una visión
de la Señora glorificada y del Señor en su gloria divina.
La Iglesia, “la Comunidad”
La Señora indica a menudo la Iglesia como
“la Comunidad”
en la que Ella quiere reunir a todos los pueblos, a todos los hombres, «no
importa quienes sean o lo que sean».
Amsterdam representa en ello un lugar importante. La Señora desea que
ahí se edifique su iglesia y que los pueblos se reúnan todos los
años en torno a su trono, el día de su grande fiesta, el 31 de
mayo. Ella muestra el lugar en que deberá ser construida y da indicaciones
detalladas acerca del aspecto de la iglesia (Mensaje n. 52).
La Eucaristía
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El camino que la humanidad debe seguir conduce al gran misterio de la Eucaristía;
el Milagro cotidiano. En los últimos mensajes, la Señora señala
con creciente insistencia la real presencia del Señor bajo el aspecto
de pan y vino (Mensaje n. 53). En la visión celestial del 31 de mayo
de 1959, ve una Hostia de fuego blanco, y de ella ve salir la figura del
Señor mismo en toda su gloria y majestad, mientras resuenan las siguientes
palabras: «El que Me coma y Me beba
tendrá la Vida eterna y recibirá el verdadero Espíritu». |
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