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Con la intención de mostrar
la urgencia y la importancia de los Mensajes de
Amsterdam para nuestra época,
vamos a seguir el hilo conductor de una conferencia que dio el P. Paul María
Sigl durante la Jornada de Oración en Newark, Estados Unidos, el 28 de
septiembre del 2002.
Queridos hermanos, queridas hermanas,
Desde el 31 de mayo del 2002 una maravillosa noticia
se va difundiendo por el mundo. El obispo de la diócesis de Haarlem-Amsterdam,
Monseñor José Mariano Punt, ha confirmado por escrito la sobrenaturalidad
y autenticidad de las apariciones y de los mensajes de Amsterdam. Muchos obispos,
sacerdotes y fieles marianos de todas partes le están dando las gracias
por esa decisión. Monseñor Punt dijo en su declaración:
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“En la luz y a causa de
tantas recomendaciones, de tantos testimonios y circunstancias, y meditando
todo ello en la oración y en la reflexión teológica,
llegué a la conclusión de que las apariciones de la Señora
de todos los Pueblos han de tener un origen sobrenatural...
A diferencia de la Sagrada Escritura, las revelaciones particulares o privadas
no obligan de ningún modo la conciencia de los fieles. Más
bien sirven de apoyo para comprender los signos de los tiempos y de ayuda
para vivir mejor conforme al Evangelio (Lucas 12,56; Catecismo de la Iglesia
Católica, núm. 67). Y los signos de los tiempos son dramáticos.
La devoción a la Señora de todos los Pueblos puede ayudarnos
–a mi sincero modo de ver– a seguir el justo camino en medio
de los acontecimientos trágicos de la época, el camino hacia
un nuevo y extraordinario derramamiento del Espíritu Santo, el Único
capaz de curar las grandes heridas de nuestro tiempo”. |
La urgencia de los mensajes de Amsterdam
Ante los peligrosos preparativos de guerra en que se han metido los Estados
Unidos e Irak, urge ver la incomparable importancia de los Mensajes de Amsterdam.
La Madre de todos los Pueblos ha insistido mucho en su petición.
Como católicos tenemos que practicar en la vida diaria todo lo que
Ella nos pide, para así ir construyendo un mundo nuevo. Lo que más
importa en todo ello es nuestra conversión personal. En ella consiste
el único modo de evitar el desastre, que sentimos que nos está
amenazando. Así que desde hace ya cincuenta años, en Amsterdam,
Nuestra Madre nos suplica: “Escuchad,
pues, las palabras que vengo a deciros en este tiempo espantoso...No sabéis
cuánto sea grave y difícil este tiempo” (8 de
diciembre de 1952).
“Tú no sabes lo que el futuro
traerá” (15 de abril de 1951) “Todavía
Satanás no ha sido expulsado... Sólo Dios sabe hasta qué
punto Satanás reina ahora” (31 de mayo de 1955). “Todos
los pueblos gimen bajo el yugo del demonio” (31 de diciembre
de 1951). “A vosotros, pueblos,
Yo os ruego, la Señora os ruega, escuchad bien esto. Nunca la Madre
de Dios os había rogado...” (31 de mayo de 1955).
¡María ya nos dio estas palabras hace medio siglo! ¡Y
cómo corresponden a nuestra época, con sólo poner atención
a la rapidez alarmante con la que la Iglesia y el mundo se han ido deteriorando! |
Pruebas de autenticidad
Para poner en evidencia el origen sobrenatural de los
mensajes de Amsterdam, Dios nos ha dado innumerables pruebas de autenticidad.
La Señora de todos los Pueblos dice: “Las
señales están contenidas en mis palabras” (31 de
mayo de 1955 y 31 de mayo de 1957) “Saldrá
a la luz en el transcurso de los años” (3 de diciembre de
1949). Eso quiere decir que Ella da la prueba de autenticidad mediante la revelación
de sucesos que han de cumplirse muchos años después.
También Dios le permitió a la vidente que viera catástrofes.
Las vio, para que fueran evitadas a toda costa. En vista del peligro amenazador
de un ataque terrorista a los Estados Unidos y a Europa con armas químicas
y biológicas, señalamos un pasaje de los mensajes de Amsterdam,
del 26 de diciembre de 1947. La vidente Ida Peerdeman dice:
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“Veo América y Europa, una al
lado de la otra. Después veo escrito: "Guerra económica,
boicot, monedas, calamidades"...Entonces se me presenta una imagen
extraña. Tengo que mirar al cielo: parece que disparan algo en el
aire. Algo pasa volando frente a mí, tan rápido que casi no
puedo verlo. Tiene forma de cigarro o de torpedo, y es de color aluminio.
De pronto veo que algo estalla en la parte posterior. Con la mano percibo
diferentes sensaciones terribles. Primero, una completa insensibilidad.
Estoy viva, pero no vivo. A continuación veo imágenes espantosas
de personas frente a mí. Veo caras, caras hinchadas, llenas de úlceras,
como una especie de lepra. Luego siento enfermedades terribles y mortales:
cólera, lepra; todo lo que esa gente tiene que sufrir.
Entonces eso desaparece y veo cositas negras flotando a mí alrededor.
Intento saber qué es, pero no lo logro; parece como polvo muy fino.
No puedo distinguir con mis ojos lo que es. Es como si tuviera que mirar
a través de algo, y allá abajo veo magníficos campos
blancos y sobre ellos veo esas cositas negras, pero ahora agrandadas y como
si tuvieran vida. No sé cómo explicarlo. Pregunto a la Señora:
"¿Esos son bacilos?” Ella responde muy seria: "Es
algo infernal”.
Entonces siento que se me hincha la cara y todo el cuerpo. Siento que tengo
la cara monstruosa y toda rígida e hinchada. No puedo moverme. Oigo
decir a la Señora: "Y
eso están inventando”.
Y luego en voz muy baja: "Es
el ruso, pero también los otros”.
Después dice la Señora con fuerza: "Pueblos,
¡estáis avisados!”
Seguro que este pasaje de hace 54 años tiene ahora una importancia
como nunca la tuvo. |
La oración
Para preservarnos de esta calamidad y de la guerra
inminente, la Señora de todos los Pueblos nos entregó una oración
potente, que llamaba “su oración”
(31 de mayo de 1955). Es una oración por la paz en el mundo, una oración
para pedir la venida del Espíritu Santo, el Único que puede dar
al mundo la paz verdadera:

Sólo algunas promesas dadas por Nuestra Señora
a quienes rezan su oración. “Mediante
esta oración la Señora salvará el mundo” (10
de mayo de 1953) “Tienen que rezar mi
oración contra la corrupción, las calamidades y la guerra”
(11 de octubre de 1953) “Vosotros no
sabéis cuán grande y privilegiada es esta oración ante
Dios. El escuchará a su Madre, ya que Ella quiere ser vuestra Abogada”
(31 de mayo de 1955). “Tú no
puedes calcular lo que eso vale. Tú no sabes lo que el futuro traerá”
(15 de abril de 1951)
“Porque Ella ha sido enviada por su
Señor y Creador bajo este título para poder salvar al mundo de
una gran catástrofe mundial. Mediante esta oración la Señora
salvará el mundo. Yo vuelvo a repetir esta promesa” (10
de mayo de 1953) ¡Qué promesa tan maravillosa, que quiera salvar
el mundo de una catástrofe total! Hoy día tal vez comprendamos
mejor lo que pueda significar esa catástrofe!
La acción mundial
La imagen y la oración tienen que ser
divulgadas con esfuerzo pastoral, ya que preparan el corazón de todos
los pueblos de un modo pacífico para el triple dogma. A eso dice
la Señora de todos los Pueblos: “Esta
imagen tiene que ir por todo el mundo. Significa y expresa el nuevo dogma”
(8 de diciembre de 1952)
Con este fin la Señora desea que su oración se traduzca en
muchos idiomas y se difunda con los medios modernos: “Cuida
que sea difundida por todo el mundo, en todos los pueblos. Todos tienen
derecho a ello. Te aseguro que el mundo cambiará”
(29 de abril de 1951) La Señora de todos los Pueblos ruega que se
ofrezca el don de su imagen y su oración a todo el mundo sin excepción
–creyentes y no creyentes– y que se les explique que María
es también la Madre de ellos.
Y la Madre de todos los Pueblos nos pide: “Entendedlo
bien. También el Señor necesitó a su Madre para entrar
en el mundo. Por la Madre entra la Vida. Por eso debéis de llevarla
de nuevo a vuestras iglesias y en medio de los pueblos, y veréis
el florecimiento” (25 de marzo
de 1973) “Comenzad esta obra
llenos de celo y fervor, y veréis el milagro”
(1° de abril de 1951)
Si hacemos lo que la Stma. Virgen nos pide, habrá un nuevo Pentecostés
en la Iglesia y en el mundo. Precisamente eso es lo que ha prometido la
Señora de todos los Pueblos, y los pueblos revivirán y tendrán
la Paz. |

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