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Hoy es Pentecostés y nosotros pedimos
con María, la Madre de todos los Pueblos, que venga el Espíritu
Santo. Somos un grupo de prófugos vietnamitas, que vivimos ya desde
hace mucho tiempo en Holanda. Venimos de un país de Extremo Oriente
con 85 millones de habitantes, de los cuales menos del 10% son católicos.
Sin embargo María, la Madre de todos los Pueblos, ocupa un lugar
muy importante en la Iglesia Católica del Vietnam. A Ella durante
la guerra del Vietnam hemos dirigido todas nuestras oraciones por la paz,
porque nosotros veneramos a la Stma. Virgen con il título de Nuestra
Señora de la paz. En todas las casas la estatua de la Virgen ocupa
un puesto de honor.
Hace poco tiempo, durante todo el mes de Mayo, se han hecho procesiones
en honor de María por pueblos y ciudades, a pesar de que en la
actualidad semejantes actividades religiosas estén muy limitadas
a causa del régimen comunista. Sin embargo, hace dos años,
nuestro pueblo ha celebrado el 200° aniversario de las apariciones
de la Stma. Virgen en La Vang. Durante ese año cientos de miles
de peregrinos han acudido a ese lugar de apariciones para pedir por la
Iglesia de todo el mundo. Muchos de ellos eran gente muy pobre que ha
tenido que ahorrar por mucho tiempo para poder hacer ese viaje. A La Vang
llegaron así tantos peregrinos, que muchos de ellos tuvieron que
dormir a la intemperie.
Cuando hace 20 años tuvimos que huir del
Vietnam, éramos 74 personas en un pesquero; la edad de los hombres
iba de un año a 55 años. La noche era oscura y tempestuosa
y nosotros huíamos sin equipaje ni nada. No sabíamos a donde
iríamos a desembarcar. En el mar dirigimos la mirada al cielo y
entonamos un canto mariano conocido por todos: “María, clara
estrella luminosa del cielo, danos la luz y llévanos seguros a
nuestra meta”. El significado de ese canto correspondía exactamente
a nuestra situación. Durante tres días y tres noches, con
el mar tempestuoso, viendo a nuestro alrededor sólo olas grandes
y amenazadoras, María realmente nos ha protegido y conducido hacia
la libertad. En medio del inmenso océano nos sentíamos tan
pequeños y extraviados. Rezábamos el rosario y nos encomendábamos
a la Stma. Virgen como niños que buscan refugio en su Madre. Estábamos
completamente agotados, desesperados, cuando de pronto ocurrió
un milagro...: un velero holandés nos avistó y nos recogió
a bordo, a pesar de estar en una pequeña barca de pesca, que al
lado de un gran velero es como una choza al lado de un edificio de diez
pisos. Y éso en medio de una tempestad. La operación de
salvamento fue difícil, pero no ostante cada uno de nosotros logró
subir a bordo del barco. Ese día es inolvidable para nosotros.
Fuimos testigos de un milagro de Dios y Le damos las gracias por haber
podido experimentarlo en nuestra vida.
Ahora veremos ante nosotros un grupo de niños
vietnamitas, cuyos padres estaban entre aquellos prófugos en el
barco. Estos niños han nacido en Holanda. En señal de gratitud,
van a danzar en honor de la Stma. Virgen, la Madre de todos los Pueblos,
como aportación de nuestro pueblo en este día extraordinario.
Pero antes de que los niños empiecen a bailar, acompañados
con una canción de nuestro país, queremos pedirle a la Stma.
Virgen su intercesión.
Oración:
Oh María, Madre de todos los Pueblos, a Tí que nos han protegido
y ayudado Te pedimos por todos los hombres que ahora vacilan en su fe.
Dales el valor y la fuerza para seguir adelante hasta la meta final. Dales
el silencio interior, sobre todo en este tiempo, en medio a sus preocupaciones
de cada día y a sus actividades. Haz que experimenten la paz de
Dios. Concédeles que puedan oir y reconocer claramente la voz de
Dios. Oh María, Madre de todos los Pueblos, haz que seamos una
cosa sola como hijos tuyos y protéjenos de todo mal. Amén.
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