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Testimonio de refugiados vietnamitas - Detalles
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“María, Estrella luminosa del cielo, realmente nos protegió”

Testimonio de refugiados vietnamitas, hermana Hai y Kim Thuy
Domingo 30 de mayo de 2004


Hoy es Pentecostés y nosotros pedimos con María, la Madre de todos los Pueblos, que venga el Espíritu Santo. Somos un grupo de prófugos vietnamitas, que vivimos ya desde hace mucho tiempo en Holanda. Venimos de un país de Extremo Oriente con 85 millones de habitantes, de los cuales menos del 10% son católicos. Sin embargo María, la Madre de todos los Pueblos, ocupa un lugar muy importante en la Iglesia Católica del Vietnam. A Ella durante la guerra del Vietnam hemos dirigido todas nuestras oraciones por la paz, porque nosotros veneramos a la Stma. Virgen con il título de Nuestra Señora de la paz. En todas las casas la estatua de la Virgen ocupa un puesto de honor.
Hace poco tiempo, durante todo el mes de Mayo, se han hecho procesiones en honor de María por pueblos y ciudades, a pesar de que en la actualidad semejantes actividades religiosas estén muy limitadas a causa del régimen comunista. Sin embargo, hace dos años, nuestro pueblo ha celebrado el 200° aniversario de las apariciones de la Stma. Virgen en La Vang. Durante ese año cientos de miles de peregrinos han acudido a ese lugar de apariciones para pedir por la Iglesia de todo el mundo. Muchos de ellos eran gente muy pobre que ha tenido que ahorrar por mucho tiempo para poder hacer ese viaje. A La Vang llegaron así tantos peregrinos, que muchos de ellos tuvieron que dormir a la intemperie.

Cuando hace 20 años tuvimos que huir del Vietnam, éramos 74 personas en un pesquero; la edad de los hombres iba de un año a 55 años. La noche era oscura y tempestuosa y nosotros huíamos sin equipaje ni nada. No sabíamos a donde iríamos a desembarcar. En el mar dirigimos la mirada al cielo y entonamos un canto mariano conocido por todos: “María, clara estrella luminosa del cielo, danos la luz y llévanos seguros a nuestra meta”. El significado de ese canto correspondía exactamente a nuestra situación. Durante tres días y tres noches, con el mar tempestuoso, viendo a nuestro alrededor sólo olas grandes y amenazadoras, María realmente nos ha protegido y conducido hacia la libertad. En medio del inmenso océano nos sentíamos tan pequeños y extraviados. Rezábamos el rosario y nos encomendábamos a la Stma. Virgen como niños que buscan refugio en su Madre. Estábamos completamente agotados, desesperados, cuando de pronto ocurrió un milagro...: un velero holandés nos avistó y nos recogió a bordo, a pesar de estar en una pequeña barca de pesca, que al lado de un gran velero es como una choza al lado de un edificio de diez pisos. Y éso en medio de una tempestad. La operación de salvamento fue difícil, pero no ostante cada uno de nosotros logró subir a bordo del barco. Ese día es inolvidable para nosotros. Fuimos testigos de un milagro de Dios y Le damos las gracias por haber podido experimentarlo en nuestra vida.

Ahora veremos ante nosotros un grupo de niños vietnamitas, cuyos padres estaban entre aquellos prófugos en el barco. Estos niños han nacido en Holanda. En señal de gratitud, van a danzar en honor de la Stma. Virgen, la Madre de todos los Pueblos, como aportación de nuestro pueblo en este día extraordinario. Pero antes de que los niños empiecen a bailar, acompañados con una canción de nuestro país, queremos pedirle a la Stma. Virgen su intercesión.

Oración:
Oh María, Madre de todos los Pueblos, a Tí que nos han protegido y ayudado Te pedimos por todos los hombres que ahora vacilan en su fe. Dales el valor y la fuerza para seguir adelante hasta la meta final. Dales el silencio interior, sobre todo en este tiempo, en medio a sus preocupaciones de cada día y a sus actividades. Haz que experimenten la paz de Dios. Concédeles que puedan oir y reconocer claramente la voz de Dios. Oh María, Madre de todos los Pueblos, haz que seamos una cosa sola como hijos tuyos y protéjenos de todo mal. Amén.


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