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Testimonio de Soe Hin Woei Jet Kong, Paisos Bajos - Detalles
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Se puede hablar con todos de la MADRE DE TODOS.
Qué es lo que me gusta de la Señora de todos los Pueblos


Testimonio de un joven manager,
Soe Hin Woei Jet Kong descendiente de chinos, Paísos Bajos

Domingo 30 de mayo de 2004

 

P. Paul M. Sigl presenta a Soe Hin Woei Jet Kong:
Soe Hin Woei Jet Kong, se dan cuenta por su nombre que es chino. Pero ha nacido y se ha criado aquí en Holanda. Su breve testimonio nos hace ver que también un jóven gerente, con éxito en la vida, que trabaja en un Banco, puede ser un misionero. Gracias a su carácter natural y expontáneo entabla fácilmente diálogo con otras personas, incluso de creencias diferentes. Sabe escuchar, sabe interesarse por cada uno y desde hace poco más de tres años está difundiendo la imagen de la Señora de todos los Pueblos, desde que él mismo la ha conocido.

Lo debe a su madre Rita, que hoy está aquí entre nosotros. Con gran celo distribuye y envía por correo imágenes con la oración en distintos idiomas y luego reza siempre: “Ahora, Madre, a Tí te toca, ¡haz Tú lo demás!” Se acerca también a sacerdotes y consagrados para hacerles conocer a la Señora de todos los Pueblos. Ha conquistado también a Mons. Sichem, el Obispo de Surinami, donde ha vivido su madre Rita y donde ya ha distribuido muchas imágenes. Le ha llevado material e informaciones y el Obispo ya ha venido a vernos al Santuario.

En el año 2000 he descubierto más profundamente la fe, y en Octubre de ese año he acompañado a mi madre por primera vez a Amsterdam, a la capilla de la Señora de todos los Pueblos. Mi madre me había hablado de Ella. Tampoco ella había sabido de la Señora de todos los Pueblos, hasta que no fue invitada a la Tercera Jornada internacional de oración. Y enseguida se quedó prendada.
Después de haber leído los mensajes he comprendido en mi corazón que las palabras de la ‘Vrouwe’ (o sea, de la ‘Señora’) tenían que ser auténticas. Entonces quise seguir su invitación y he empezado a difundir su imagen y su oración.
Lo que inmediatamente más me ha gustado de la Señora de todos los Pueblos es la certeza que todos pueden aceptarla. No está representada con el Rosario en la mano, lo cual sería algo ‘típicamente católico’ y no dice: ‘Soy María”. No, dice: “Soy la Madre de todos los Pueblos”, de manera que también quien no es católico ni cristiano puede aceptarla más fácilmente.
Lo he experimentado, porque entre mis compañeros de trabajo hay también musulmanes. En particolar, con ellos tienen lugar frecuentes discusiones interesantes a propósito de María, que ellos conocen como ‘Miriam’, la madre del profeta Jesús, y que, a mi parecer, a menudo la respetan más que nosotros, los católicos. Sí, en el Banco donde trabajo todos saben que soy creyente. Lo aceptan y poco a poco, uno tras otro, acepta también la imagen con la oración, incluso mis colegas musulmanes. Me he acostumbrado enseguida a pedir antes por aquellos a los que voy a ofrecer la imagen con la oración para que en ese momento sean más abiertos.

La budista Ramasé

Así ha pasado también con mi peluquera tailandesa Ramasi, que es budista. Hace tres años, mientras me cortaba el pelo, me contaba que tenía graves problemas con el hígado y que estaba muy enferma. Los médicos le daban tres meses de vida si no hubiera sido posible antes hacer un trasplante de hígado.
Después empecé a contarle a Ramasé acerca de la Señora de todos los Pueblos y le dí una imagen con la oración. Me prometió que la pondría al lado de su estatua de Buda. Leyó con gustó también la oración y y desde ese día empezó a rezarla cada noche en su propio idioma, en tailandés. Le enseñé también el Padre nuestro y el Ave María, y luego empezó a rezar el Rosario. No sé cómo ha podio hacer todo eso delante de su altarcito de Buda, pero una cosa es cierta: de día en día iba mejorando. Al cabo de tres meses le fue trasplantado el hígado, y todo ha salido muy bien. El año pasado ha vuelto a Tailandia, dispuesta también a llevar con ella algunos cientos de imágenes con la oración, que quería llevar a las escuelas católicas. Su marido es católico, pero no practicante. Pensaba para mí: “Ramasé, tú eres budista, pero en tu corazón ya piensas y rezas como cristiana”.

La Stma. Virgen resuelve los problemas a su manera

Desde hace casi diez años tengo la costumare de ir varias veces al año a Banneux, un santuario mariano en Bélgica. Allí ayudo a los enfermos. A todos los pacientes de mi grupo les doy siempre la imagen con la oración en varias lenguas, que llevo siempre conmigo. Un día una enferma estaba muy descontenta. Se quejaba de que mientras iba de viaje nunca podía dormir. Y que encima le tocaba compartir el cuarto con una compañera que roncaba. ¿Qué podía contestarle? Le dí una imagen con la oración dicendo: “Usted ha venido aquí por la Virgen, ¿no es verdad? Yo no puedo procurarle un cuarto individual, pero puedo hacer otra cosa: le doy una oración de la Madre de todos los Pueblos. ¡Récela! ¡La Stma. Virgen puede ayudarla, porque por Ella ha hecho esta peregrinación!”
Y de verdad ha pasado que durante los cinco días que esa señora ha estado con nosotros en Banneux, ha dormido siempre muy bien y no se ha olvidado de ‘darle las gracias a la Señora por ese milagro’, como ella misma lo ha definido.

Mi compañero de trabajo

Cuando ofrezco una imagen con la oración invito siempre a rezar el Rosario y hablo con gusto de lo que llevo en mi corazón. Muchas veces digo: “Estoy seguro al cien por ciento que la oración a la Stma. Virgen ayuda. El problema es que tú aún no lo sabes. Trata de hacer la prueba. Así te darás cuenta que te he dicho la verdad. ¡La Stma. Virgen ayuda al cien por ciento!”
Un ejemplo muy bonito me ha venido de uno de mis compañeros de trabajo. Hace tres años casi fue despedido. Me pidió consejo y yo le dí la oración de Amsterdam y un Rosario para que lo dijera todos los días; al mismo tiempo le dije que trabajara duro y disciplinadamente. También yo me he asombrado al ver cómo el trabajo de Eric iba mejorando a medida que rezaba el Rosario e iba a Misa.

Testimoniar como testigos

Hace un mes le dí una imagen con la oración a una mujer en la iglesia. Estaba muy afectada y se puso a contarme sus preocupaciones por su hijo, que a causa de los escándalos en los Estados Unidos ha abandonado la Iglesia. Precisamente en el momento en que estaba pidiendole a la Virgen qué es lo que tenía que hacer para que su hijo volviera a la Iglesia, en ese momento le ofrecí la imagen y la oración de la Stma. Virgen de Amsterdam. Lo interpretó como la respuesta de la Virgen y con lágrimas en los ojos la aceptó.
No había oído hablar nunca de las apariciones de Amsterdam y deseaba conocer el mensaje que la Stma. Virgen ha dado. Le hablé del quinto dogma mariano, con el que la Virgen ha de ser reconocida por la Iglesia como Corredentora, Medianera y Abogada. Naturalmente no sabía nada, y me preguntó: “¿Ha visto la película “La Pasión”? ¿Se acuerda de la escena en que Jesús cae y su Madre lo ayuda y lo levanta? ¿Y cómo después de esa escena ha vuelto a tener fuerzas para proseguir su camino? La Virgen sufre con El y lo sostiene en su obra redentora”. Entonces me dí cuenta de que a esa mujer no le tenía que explicar nada de la corredención.

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