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Testimonio de Madzia Buczek de Polonia - Detalles
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“No existe sufrimiento inútil - un apostolado de sufrimiento y de oración corredentor a nivel mundial”

Testimonio de Madzia Buczek
de Polonia de 16 años de edad
Domingo 30 de mayo de 2004

La mañana del domingo de Pentecostés, una pequeña niña rubia de Polonia fue empujada en su coche por su madre hacia la imagen de la Señora de todos los Pueblos. Madzia dio un testimonio tan conmovedor que muchos lloraron. El P. Paul Maria Sigl, quien dirigió el programa, presentó a esta niña severamente discapacitada:

Madzia tiene 16 años y es uno de esos niños que normalmente, por consejo médico, es abortado. Madzia nos muestra de manera única que cada criatura es un regalo de Dios que debe ser atesorado y amado desde el primer momento de su existencia. ¡Sí, aun más que eso! Su vida prueba que un niño discapacitado es una bendición para la familia y la humanidad entera.

Cuando Madzia nació, era tan severamente discapacitada y desfigurada que los médicos permitieron a la madre de esta bebé recién nacida que se la llevara a casa sólo bajo su propio riesgo. Desde la primera vez que vio la luz, el dolor ha sido el compañero inseparable de Madzia. Ella no tiene ningún tipo de hueso abajo de las rodillas. Ya desde los primeros años de vida, la espina dorsal y los huesos de esta pequeña se quebraban tan frecuentemente, que muchas veces debía estar recostada durante meses con los brazos extendidos en una plancha de yeso.

Aún así, lo que Dios estaba haciendo al mismo tiempo en esta niña adolorida sorprendió a sus padres. Nunca se quejó, y soportó operaciones dolorosas en silencio, observando la imagen del Señor de la Misericordia con las cuentas del Rosario en sus manos. A través de una revelación interior, Madzia comprendió profundamente el infinito valor del dolor y lo precioso que es cuando se ofrece en unión al sufrimiento de Jesús.

Esta joven niña explicó a su madre Pelagia el valor corredentor del sufrimiento. Ella no sabía esto hasta ese momento y empezó a comprender cada vez más el regalo tan especial que Dios había dado a su hija. Un día, Madzia perdió tanta sangre que su madre pensó: “Ahora se va a morir”. Como si hubiese leído su mente, Madzia contestó convencida: “Mamá, no hay de qué preocuparse, yo no me voy a morir”. Tengo una tarea que hacer”. En realidad, estaba muy inspirada a la edad de diez años cuando jugaba con sus amigos en el patio de recreo. En lugar de formar el grupo que los niños querían, Madzia fundó lo que se conoce como los ‘Círculos del Rosario’. Miles de Círculos del Rosario se han formado hasta el día de hoy.
Madzia nos hablará ahora desde el corazón en su manera típicamente espiritual sobre lo que le hace seguir adelante, y sobre lo que entiende interiormente que es importante para nosotros.

Los saludo muy cordialmente a todos ustedes que han venido a esta Jornada de Oración en honor a la Señora de todos los Pueblos. Estoy muy contenta de encontrarme aquí entre ustedes. El Padre Paul ya me presentó y ahora quisiera decirles lo siguiente.

Desde que tenía tres años rezo el Rosario y no puedo imaginarme un solo día sin rezar esta oración porque Nuestra Señora me da la fuerza para perseverar en mi sufrimiento a través del rezo del Rosario. No puedo caminar y he tenido 29 fracturas hasta el día de hoy. Desde mi nacimiento sufro de un síndrome de huesos de cristal. Quiero ofrecer cada sufrimiento a Dios y Nuestra Señora y aceptarlos con amor y alegría porque este sufrimiento es necesario para la conversión de los pecadores y para que la paz reine en el mundo. Hay muchos que no aceptan su cruz, su sufrimiento, y por eso se rebelan ante Dios. No obstante, a través del sufrimiento nos hacemos similares a Cristo, a Él que sufrió tanto por nosotros para redimirnos. Nuestros dolores son pequeños en comparación con el sufrimiento que Jesús aceptó para sí mismo, por amor a cada uno de nosotros.

Cada uno de ustedes está sufriendo de un modo u otro, ya sea física o espiritualmente, con problemas o dificultades para los cuales, quizás, no hay solución desde el punto de vista puramente humano. Así y todo, cuando creemos en Dios y ponemos nuestra confianza, toda nuestra vida, todo lo que somos en Dios, Él nos ayudará a sobrellevar estas dificultades de un modo mejor; sí, incluso con alegría y amor en nuestros corazones.

Sé que esto no es fácil. Pero cuando las cosas salen mal, cuando somos débiles y sentimos que todo el mundo nos ha decepcionado, exactamente en ese momento debemos empezar a rezar. Tomemos el Rosario en nuestras manos y unamos nuestro sufrimiento con el sufrimiento de Jesús y con el sufrimiento de Nuestra Señora. Entonces veremos que es más fácil soportar nuestro sufrimiento porque Jesús mismo nos ayudará a sobrellevar la cruz en el vía crucis de nuestra vida personal. Dios nos está esperando, la resurrección y la felicidad eterna nos esperan al final de este vía crucis. Por eso, no quisiéramos deshacernos de nuestra cruz, sino cargarla sin rendirnos, siguiendo el ejemplo de Jesús. Cuando perseveremos, alcanzaremos la verdadera felicidad que el mundo no puede darnos. Sólo Dios puede dárnosla si caminamos por el camino de la santidad, oración y perseverancia.

Nuestra Señora ha pedido en varios lugares del mundo: “¡Rezad el Rosario, rezadlo con perseverancia todos los días!” También en la actualidad, la Madre del Señor nos llama, sin importar nuestra edad, sexo u origen: “¡Rezad el Rosario, rezadlo con perseverancia todos los días!” Esta oración es un gran regalo y al mismo tiempo una gran gracia y llamada que hemos recibido de Dios a través de María para estos tiempos difíciles.
Podemos unir nuestras oraciones con la que Nuestra Señora nos dio en Amsterdam. Ella nos confió esta oración y estamos llamados a rezarla todos los días. Por eso, les pido que se consagren a María, aquí en este lugar santo donde Ella se apareció. Ofrezcamos nuestros corazones, nuestras vidas y nuestras familias, nuestros pueblos y el mundo entero a María, ya que representamos a distintos pueblos de todo el mundo. Todos somos hijos de Nuestra Señora, quien nos invita a consagrarnos a Ella. Ella nos guiará a través de la oración, el Rosario, de la manera más simple y veloz a su Hijo, para que lo amemos e imitemos cada vez más, para que lo reconozcamos y nos volvamos más similar a Él.

Que cada uno de nosotros diga a Nuestra Señora: “Yo quiero ser tu Apóstol, un Apóstol del Rosario y de los mensajes de Amsterdam”. Llevémosla a las zonas más remotas del mundo, a todos los pueblos.
Todos nosotros tenemos que dirigirnos hacia Nuestra Señora para acercarnos más a Cristo. Pero no sólo debemos dirigirnos hacia María, sino también guiar a otros hacia Ella, a través del Rosario, a todos aquellos que se encuentran lejos de Dios, que se han perdido en su camino de la vida. A través de nuestro ejemplo, a través de nuestro amor a Dios y a María, tenemos que guiar a todas las ovejas perdidas hacia Ella, tal como lo vemos en la imagen de la Señora de todos los Pueblos. Cuando esto se haya logrado, el mundo cambiará. Entonces reinarán la paz, la alegría y el amor. Para lograr esto, María nos necesita a cada uno de nosotros. No debemos decir: “¡No necesitamos rezar!”, ni tampoco: “Otra persona está rezando por nosotros”. ¡No, así no! ¡María nos llama a cada uno de nosotros! ¡Sin nuestra ayuda a través de la oración, el mundo no puede cambiar!

Por eso, Nuestra Señora nos pide constantemente que recemos. Sin embargo, seguimos sordos, no le correspondemos y no tenemos coraje ni perseverancia. ¡Pero no tengamos miedo del Rosario! Para empezar, recemos una decena. Sólo toma cinco minutos; ¡eso es tan poco! No obstante, ¡esto puede hacer muchísimo en un individuo, en las familias y pueblos! Debemos ser Caballeros de Nuestra Señora que luchemos contra el mal, contra Satanás, con dos armas: el Rosario y el amor.

¡Ganémonos, pues, a todos para el Rosario! Que los hijos ganen a sus padres, los hermanos y hermanas a sus abuelos, y los enamorados a sus enamoradas. Y viceversa también, que los padres guíen a sus hijos a la oración. No debería existir una sóla persona en el mundo que no conozca a Dios y a Nuestra Señora, y que no rece el Rosario. Esta es nuestra tarea, la misión que debemos cumplir. ¡Debemos apurarnos, ya que no nos queda mucho tiempo! ¡Tenemos que ponernos a trabajar ahora mismo! Cuando estén en casa nuevamente con sus familias, ¡empiecen a rezar el Rosario! Nuestra Señora dice que cuando se reza el Rosario en familia, habrá paz, alegría y unión. ¡Tomen las cuentas del Rosario en sus manos y récenlo cada noche cuando todos estén en casa, para que el fruto de la paz llegue a ustedes! Esto es muy importante hoy en día para salvar a las familias. El mundo se ha apartado de Dios. Sólo depende de sí mismo y no de Dios. Sin embargo, no podemos hacer nada sin Dios. ¡Él nos da vida, libertad, todo! ¡Abrámonos a su inmenso amor!

En verdad espero que después de esta reunión con Nuestra Señora de todos los Pueblos, difundan las más bella, maravillosa y al mismo tiempo simple oración: el Rosario. En sus países pueden ser “Apóstoles de Nuestra Señora en sus alrededores”, para que el Círculo del Rosario surja en sus países. Estos ya existen en 27 países en todos los continentes con 116,000 miembros. Este es un número fantástico. Pero se necesita más gente que rece para que el mundo sea redimido.

El P. Paul mencionó que según el Padre Pío, el mundo se podría redimir si cinco millones de niños rezaran el Rosario. ¡Junten todas sus fuerzas! ¡Movilícense!, es posible encontrar a cinco millones de niños que recen el Rosario. Tenemos que difundir la oración en nuestras familias, entre nuestros amigos, en casa, en la escuela, en la oficina, en el Círculo y en los parques recreativos, en todas partes donde estemos. Miren, ¡yo no estaría aquí si no fuera por el Rosario! Mi madre me consagró a Nuestra Señora. Es por eso que estoy viva. Estoy con ustedes el día de hoy por la Señora de todos los Pueblos para agradecerle por ser su hija y por experimentar diariamente sus cuidados y su amor, y por poder servirle y difundir su causa a través del mundo entero.

Ahora sólo les pido una cosa a todos los padres que se encuentran aquí: Si todavía no han consagrado a sus hijos a Nuestra Señora, por favor háganlo aquí y ahora. Confíen las vidas de sus hijos a su Madre, a los pies de la Señora de todos los Pueblos, para que Ella sea quien guíe a sus hijos. Los niños y la juventud son el futuro de nuestros países. Si desde su niñez crecen en la oración y en un ambiente de amor a Jesús y a Nuestra Señora, ellos serán diferentes. Serán Apóstoles de María y Jesús en el mundo de hoy y el mundo cambiará. Oremos para que esto sea una realidad a través de la intercesión de Nuestra Señora de todos los Pueblos.

Para terminar quisiera preguntarles algo que de verdad tienen que contestar: ¿Quieren ayudar a Nuestra Señora y responsabilizarse por el mundo de manera corredentora al rezar al menos una decena del Rosario cada día? Espero que este aplauso sea la expresión de su consentimiento.

¡Nuestra Señora está tomándoles la palabra en este momento! ¡No deben decepcionarla! ¡Recen con alegría y amor cada día, recen en recogimiento y en silencio! Es muy importante que recen con su corazón porque cada oración es una conversación con Dios, nuestro mejor amigo y con María, nuestra mejor madre. Podemos confiarles cualquier cosa que nos aflija, nos dañe o también lo que nos haga feliz. Nuestra Señora se encarga de nuestras dificultades y las presenta ante el trono de Dios.

Créanme, Nuestra Señora hace milagros maravillosos a través de la oración del Rosario. El poder del Rosario es grande y cada uno de ustedes que empiece a rezar experimentará esto. Se volverán mejores, más felices, y cambiarán de un modo u otro. María los guiará y les dará las gracias que necesitan para su rutina diaria. Yo también los tendré presente en mis oraciones para que aprendan a amar a María y al Rosario.
Que la Señora de todos los Pueblos nos reúna a todos, que provenimos de tantos pueblos, alrededor de Ella para que podamos conocer el amor tan grande de Dios para cada uno de nosotros. Que todos encontremos un lugar bajo su manto a pesar de nuestros diferentes orígenes e idiomas.

Estoy muy agradecida por haber sido invitada a esta maravillosa Jornada de Oración en honor a la Madre y Señora de todos los Pueblos en Amsterdam y por poder estar presente. Que este aplauso sea para Jesús y su Madre.


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