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La mañana
del domingo de Pentecostés, una pequeña niña rubia
de Polonia fue empujada en su coche por su madre hacia la imagen de la
Señora de todos los Pueblos. Madzia dio un testimonio tan conmovedor
que muchos lloraron. El P. Paul Maria Sigl, quien dirigió el programa,
presentó a esta niña severamente discapacitada:
Madzia tiene 16 años y es uno de esos niños que normalmente,
por consejo médico, es abortado. Madzia nos muestra de manera única
que cada criatura es un regalo de Dios que debe ser atesorado y amado
desde el primer momento de su existencia. ¡Sí, aun más
que eso! Su vida prueba que un niño discapacitado es una bendición
para la familia y la humanidad entera.
Cuando Madzia nació, era tan severamente discapacitada y desfigurada
que los médicos permitieron a la madre de esta bebé recién
nacida que se la llevara a casa sólo bajo su propio riesgo. Desde
la primera vez que vio la luz, el dolor ha sido el compañero inseparable
de Madzia. Ella no tiene ningún tipo de hueso abajo de las rodillas.
Ya desde los primeros años de vida, la espina dorsal y los huesos
de esta pequeña se quebraban tan frecuentemente, que muchas veces
debía estar recostada durante meses con los brazos extendidos en
una plancha de yeso.
Aún así, lo que Dios estaba haciendo al mismo tiempo en
esta niña adolorida sorprendió a sus padres. Nunca se quejó,
y soportó operaciones dolorosas en silencio, observando la imagen
del Señor de la Misericordia con las cuentas del Rosario en sus
manos. A través de una revelación interior, Madzia comprendió
profundamente el infinito valor del dolor y lo precioso que es cuando
se ofrece en unión al sufrimiento de Jesús.
Esta joven niña explicó a su madre Pelagia el valor corredentor
del sufrimiento. Ella no sabía esto hasta ese momento y empezó
a comprender cada vez más el regalo tan especial que Dios había
dado a su hija. Un día, Madzia perdió tanta sangre que su
madre pensó: “Ahora se va a morir”. Como si hubiese
leído su mente, Madzia contestó convencida: “Mamá,
no hay de qué preocuparse, yo no me voy a morir”. Tengo una
tarea que hacer”. En realidad, estaba muy inspirada a la edad de
diez años cuando jugaba con sus amigos en el patio de recreo. En
lugar de formar el grupo que los niños querían, Madzia fundó
lo que se conoce como los ‘Círculos del Rosario’. Miles
de Círculos del Rosario se han formado hasta el día de hoy.
Madzia nos hablará ahora desde el corazón en su manera típicamente
espiritual sobre lo que le hace seguir adelante, y sobre lo que entiende
interiormente que es importante para nosotros.
Los saludo muy cordialmente a todos ustedes que
han venido a esta Jornada de Oración en honor a la Señora
de todos los Pueblos. Estoy muy contenta de encontrarme aquí entre
ustedes. El Padre Paul ya me presentó y ahora quisiera decirles
lo siguiente.
Desde que tenía tres años rezo el Rosario y no puedo imaginarme
un solo día sin rezar esta oración porque Nuestra Señora
me da la fuerza para perseverar en mi sufrimiento a través del
rezo del Rosario. No puedo caminar y he tenido 29 fracturas hasta el día
de hoy. Desde mi nacimiento sufro de un síndrome de huesos de cristal.
Quiero ofrecer cada sufrimiento a Dios y Nuestra Señora y aceptarlos
con amor y alegría porque este sufrimiento es necesario para la
conversión de los pecadores y para que la paz reine en el mundo.
Hay muchos que no aceptan su cruz, su sufrimiento, y por eso se rebelan
ante Dios. No obstante, a través del sufrimiento nos hacemos similares
a Cristo, a Él que sufrió tanto por nosotros para redimirnos.
Nuestros dolores son pequeños en comparación con el sufrimiento
que Jesús aceptó para sí mismo, por amor a cada uno
de nosotros.
Cada uno de ustedes está sufriendo de un modo u otro, ya sea física
o espiritualmente, con problemas o dificultades para los cuales, quizás,
no hay solución desde el punto de vista puramente humano. Así
y todo, cuando creemos en Dios y ponemos nuestra confianza, toda nuestra
vida, todo lo que somos en Dios, Él nos ayudará a sobrellevar
estas dificultades de un modo mejor; sí, incluso con alegría
y amor en nuestros corazones.
Sé que esto no es fácil. Pero cuando las cosas salen mal,
cuando somos débiles y sentimos que todo el mundo nos ha decepcionado,
exactamente en ese momento debemos empezar a rezar. Tomemos el Rosario
en nuestras manos y unamos nuestro sufrimiento con el sufrimiento de Jesús
y con el sufrimiento de Nuestra Señora. Entonces veremos que es
más fácil soportar nuestro sufrimiento porque Jesús
mismo nos ayudará a sobrellevar la cruz en el vía crucis
de nuestra vida personal. Dios nos está esperando, la resurrección
y la felicidad eterna nos esperan al final de este vía crucis.
Por eso, no quisiéramos deshacernos de nuestra cruz, sino cargarla
sin rendirnos, siguiendo el ejemplo de Jesús. Cuando perseveremos,
alcanzaremos la verdadera felicidad que el mundo no puede darnos. Sólo
Dios puede dárnosla si caminamos por el camino de la santidad,
oración y perseverancia.
Nuestra Señora ha pedido en varios lugares del mundo: “¡Rezad
el Rosario, rezadlo con perseverancia todos los días!” También
en la actualidad, la Madre del Señor nos llama, sin importar nuestra
edad, sexo u origen: “¡Rezad el Rosario, rezadlo con perseverancia
todos los días!” Esta oración es un gran regalo y
al mismo tiempo una gran gracia y llamada que hemos recibido de Dios a
través de María para estos tiempos difíciles.
Podemos unir nuestras oraciones con la que Nuestra Señora nos dio
en Amsterdam. Ella nos confió esta oración y estamos llamados
a rezarla todos los días. Por eso, les pido que se consagren a
María, aquí en este lugar santo donde Ella se apareció.
Ofrezcamos nuestros corazones, nuestras vidas y nuestras familias, nuestros
pueblos y el mundo entero a María, ya que representamos a distintos
pueblos de todo el mundo. Todos somos hijos de Nuestra Señora,
quien nos invita a consagrarnos a Ella. Ella nos guiará a través
de la oración, el Rosario, de la manera más simple y veloz
a su Hijo, para que lo amemos e imitemos cada vez más, para que
lo reconozcamos y nos volvamos más similar a Él.
Que cada uno de nosotros diga a Nuestra Señora: “Yo quiero
ser tu Apóstol, un Apóstol del Rosario y de los mensajes
de Amsterdam”. Llevémosla a las zonas más remotas
del mundo, a todos los pueblos.
Todos nosotros tenemos que dirigirnos hacia Nuestra Señora para
acercarnos más a Cristo. Pero no sólo debemos dirigirnos
hacia María, sino también guiar a otros hacia Ella, a través
del Rosario, a todos aquellos que se encuentran lejos de Dios, que se
han perdido en su camino de la vida. A través de nuestro ejemplo,
a través de nuestro amor a Dios y a María, tenemos que guiar
a todas las ovejas perdidas hacia Ella, tal como lo vemos en la imagen
de la Señora de todos los Pueblos. Cuando esto se haya logrado,
el mundo cambiará. Entonces reinarán la paz, la alegría
y el amor. Para lograr esto, María nos necesita a cada uno de nosotros.
No debemos decir: “¡No necesitamos rezar!”, ni tampoco:
“Otra persona está rezando por nosotros”. ¡No,
así no! ¡María nos llama a cada uno de nosotros! ¡Sin
nuestra ayuda a través de la oración, el mundo no puede
cambiar!
Por eso, Nuestra Señora nos pide constantemente que recemos. Sin
embargo, seguimos sordos, no le correspondemos y no tenemos coraje ni
perseverancia. ¡Pero no tengamos miedo del Rosario! Para empezar,
recemos una decena. Sólo toma cinco minutos; ¡eso es tan
poco! No obstante, ¡esto puede hacer muchísimo en un individuo,
en las familias y pueblos! Debemos ser Caballeros de Nuestra Señora
que luchemos contra el mal, contra Satanás, con dos armas: el Rosario
y el amor.
¡Ganémonos, pues, a todos para el Rosario! Que los hijos
ganen a sus padres, los hermanos y hermanas a sus abuelos, y los enamorados
a sus enamoradas. Y viceversa también, que los padres guíen
a sus hijos a la oración. No debería existir una sóla
persona en el mundo que no conozca a Dios y a Nuestra Señora, y
que no rece el Rosario. Esta es nuestra tarea, la misión que debemos
cumplir. ¡Debemos apurarnos, ya que no nos queda mucho tiempo! ¡Tenemos
que ponernos a trabajar ahora mismo! Cuando estén en casa nuevamente
con sus familias, ¡empiecen a rezar el Rosario! Nuestra Señora
dice que cuando se reza el Rosario en familia, habrá paz, alegría
y unión. ¡Tomen las cuentas del Rosario en sus manos y récenlo
cada noche cuando todos estén en casa, para que el fruto de la
paz llegue a ustedes! Esto es muy importante hoy en día para salvar
a las familias. El mundo se ha apartado de Dios. Sólo depende de
sí mismo y no de Dios. Sin embargo, no podemos hacer nada sin Dios.
¡Él nos da vida, libertad, todo! ¡Abrámonos
a su inmenso amor!
En verdad espero que después de esta reunión con Nuestra
Señora de todos los Pueblos, difundan las más bella, maravillosa
y al mismo tiempo simple oración: el Rosario. En sus países
pueden ser “Apóstoles de Nuestra Señora en sus alrededores”,
para que el Círculo del Rosario surja en sus países. Estos
ya existen en 27 países en todos los continentes con 116,000 miembros.
Este es un número fantástico. Pero se necesita más
gente que rece para que el mundo sea redimido.
El P. Paul mencionó que según el Padre Pío, el mundo
se podría redimir si cinco millones de niños rezaran el
Rosario. ¡Junten todas sus fuerzas! ¡Movilícense!,
es posible encontrar a cinco millones de niños que recen el Rosario.
Tenemos que difundir la oración en nuestras familias, entre nuestros
amigos, en casa, en la escuela, en la oficina, en el Círculo y
en los parques recreativos, en todas partes donde estemos. Miren, ¡yo
no estaría aquí si no fuera por el Rosario! Mi madre me
consagró a Nuestra Señora. Es por eso que estoy viva. Estoy
con ustedes el día de hoy por la Señora de todos los Pueblos
para agradecerle por ser su hija y por experimentar diariamente sus cuidados
y su amor, y por poder servirle y difundir su causa a través del
mundo entero.
Ahora sólo les pido una cosa a todos los padres que se encuentran
aquí: Si todavía no han consagrado a sus hijos a Nuestra
Señora, por favor háganlo aquí y ahora. Confíen
las vidas de sus hijos a su Madre, a los pies de la Señora de todos
los Pueblos, para que Ella sea quien guíe a sus hijos. Los niños
y la juventud son el futuro de nuestros países. Si desde su niñez
crecen en la oración y en un ambiente de amor a Jesús y
a Nuestra Señora, ellos serán diferentes. Serán Apóstoles
de María y Jesús en el mundo de hoy y el mundo cambiará.
Oremos para que esto sea una realidad a través de la intercesión
de Nuestra Señora de todos los Pueblos.
Para terminar quisiera preguntarles algo que de verdad tienen que contestar:
¿Quieren ayudar a Nuestra Señora y responsabilizarse por
el mundo de manera corredentora al rezar al menos una decena del Rosario
cada día? Espero que este aplauso sea la expresión de su
consentimiento.
¡Nuestra Señora está tomándoles la palabra
en este momento! ¡No deben decepcionarla! ¡Recen con alegría
y amor cada día, recen en recogimiento y en silencio! Es muy importante
que recen con su corazón porque cada oración es una conversación
con Dios, nuestro mejor amigo y con María, nuestra mejor madre.
Podemos confiarles cualquier cosa que nos aflija, nos dañe o también
lo que nos haga feliz. Nuestra Señora se encarga de nuestras dificultades
y las presenta ante el trono de Dios.
Créanme, Nuestra Señora hace milagros maravillosos a través
de la oración del Rosario. El poder del Rosario es grande y cada
uno de ustedes que empiece a rezar experimentará esto. Se volverán
mejores, más felices, y cambiarán de un modo u otro. María
los guiará y les dará las gracias que necesitan para su
rutina diaria. Yo también los tendré presente en mis oraciones
para que aprendan a amar a María y al Rosario.
Que la Señora de todos los Pueblos nos reúna a todos, que
provenimos de tantos pueblos, alrededor de Ella para que podamos conocer
el amor tan grande de Dios para cada uno de nosotros. Que todos encontremos
un lugar bajo su manto a pesar de nuestros diferentes orígenes
e idiomas.
Estoy muy agradecida por haber sido invitada a esta maravillosa Jornada
de Oración en honor a la Madre y Señora de todos los Pueblos
en Amsterdam y por poder estar presente. Que este aplauso sea para Jesús
y su Madre.
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