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Recemos todos los días esta potente
Oración por la Paz
Testimonio de Hans Natterer, Alemania
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Deseo dar gracias a Dios Nuestro Señor por la
gracia que mi ha concedido tras la Primera Jornada de Oración en Amsterdam,
en la fiesta de Pentecostés de 1997, de poder trabajar para Nuestra Madre
Celestial. Tomé parte entonces con un grupo de peregrinos de Algovia
(Allgäu). En aquella Primera Jornada de oración, lo que más
me llamó la atención fue sobre todo que la Stma. Virgen durante
sus apariciones (y en su imagen) ponía aposta un pie sobre Alemania.
¡Qué responsabilidad tenemos los alemanes en el plan de Dios para
el futuro!
Entonces me pregunté: “¿Qué significa eso para mí?
¿Qué he de hacer?” Las palabras de la oración de
Ntra. Señora en Amsterdam, “Señor Jesucristo, Hijo del Padre,
manda ahora tu Espíritu sobre la tierra”, recordaban el grito de
Pedro en el Evangelio de S. Mateo: “¡Señor, sálvame!”
Pero ahora toda la humanidad debe elevar este grito al Cielo, porque en la oración
decimos: “Haz que el Espíritu Santo habite en el corazón
de todos los pueblos”.
Y prosigue: “Para que sean preservados de la corrupción, de las
calamidades y de la guerra”. Esta súplica me afecta de un modo
particular. Cuando era niño vivía en Blaichach, en las cercanías
de una sucursal del campo de concentración de Dachau. Todos saben lo
que allí pasaba. Después, en los años ’90, he vivido
de cerca las consecuencias de la guerra en Croacia y en Bosnia. ¡Qué
necesidad tenemos de la protección de Dios y de la Stma. Virgen, para
ser preservados de semejantes crueldades, de la corrupción, de las calamidades
y de la guerra!
Por eso, después de la primera Jornada de Oración empecé
a trabajar para Nuestra Madre del Cielo, mediante la difusión de su imagen
con la oración. En esa ocasión por primera vez, aquí en
Amsterdam, supe que la Madre de todos los Pueblos desea que su imagen
con la oración se difunda entre todos los pueblos. Al volver a casa,
coloqué un cuadro de la Señora de todos los Pueblos en mi cuarto
y empecé a decir todos los días esta oración delante de
la imagen. Después me puse a difundir la imagen con la
oración, primero en alemán. Y con permiso del Párroco empezamos
a decir la oración en nuestra parroquia, antes y después del Rosario.
En el mes di agosto de 1998 estuve en Slyk, un pueblo de montaña en los
Cárpatos, en Ucrania, donde conocí a una jóven scout, que
tradujo después la oración de la Señora de todos los Pueblos
en lengua ucrania. Era mi gran deseo, dar a conocer a la gente esta oración
antes de la visita del Santo Padre Juan Pablo II, para que fuera la Stma. Virgen
quien preparase el viaje. Logramos distribuir en ese país 40.000 imágenes
con la oración en ucranio.
Después de lo cual, quise tener estampitas con la imagen y la
oración en todos los idiomas. Luego me hice con un clasificador, en el
que puedo llevar siempre conmigo la imagen con la oración en 30
idiomas. Bien sea en una estación de servicio (“autogrill”),
bien sea durante las vacaciones, o durante una peregrinación, o en la
Plaza de S. Pedro en Roma, o en una playa, este clasificador me acompaña
a todas partes. Sobre todo en mi trabajo he podido encontrar personas de todo
el mundo. A un número incalculable les he dado la imagen con la
oración en su propia lengua.
Mientras tanto, con la ayuda de un professor de alemán, procedente de
Eslovenia, he podido llevar a cabo una traducción en esloveno y enviar
el texto al Santuario de Amsterdam para controlarlo.
Nuestra última actividad, un poco mayor, ha sido hace dos meses (el pasado
Abril). Hemos mandado cientos de imágenes con la oración a Fushe-Arrez,
en Albania, donde la Acción ha sido bien recibida.
Hoy deseo animar a todos los peregrinos a que difundan la imagen con
la oración, por amor a la Señora de todos los Pueblos, y a que
inviten a la gente a que digan todos los días esta oración por
la paz. De este modo, cada uno de nosotros puede colaborar concretamente a la
costrucción de un mundo en paz y a un futuro renovado. ¡Muchas
gracias!
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